AUTOTERAPIA
Se coloca frente al espejo y encuentra en el reflejo su propia mirada.
Quizás al principio no quiera verse o, quizás, simplemente, es incapaz de reconocerse porque se ha perdido.
Pero no desiste… Rodea el iris y se adentra en la pupila y empieza el viaje interior.
Descubre sus emociones y sentimientos, miedos y bloqueos, sueños y recuerdos, y los desnuda. Deja que le toquen la piel para sentirlos.
Y en cada momento, sigue el camino desvelando nuevos reflejos.